Investigación realizada por el periodista John Machado.
Nuestra ciudad se ha jactado siempre de su memoria. Hay lugares que son fragmentos físicos de la memoria colectiva de una ciudad. El antiguo Colegio Febres Cordero es uno de esos lugares. Y lo que nuestra administración municipal plantea hoy constituye un atentado contra nuestra historia, financiado, como siempre, con el bolsillo de los cuencanos. Lo expondremos en las siguientes líneas.
Muchos cuencanos aún no lo conocen, sin embargo, el pasado 13 de mayo de 2026, el Municipio adjudicó un millonario contrato para la supuesta “conservación y restauración” de este recinto patrimonial. Hablamos de la exorbitante cifra de $9.037.684,31, sin incluir IVA. Aunque hasta ahí, la idea de recuperar nuestro patrimonio podría parecer una iniciativa loable, pero la alarma se enciende cuando se revisa la letra pequeña del contrato y se descubre quién será el encargado de ejecutar la obra: el consorcio RENACER.

Para entender la magnitud del riesgo que corre el ex Colegio Febres Cordero, basta con revisar los antecedentes públicos de quienes hoy han recibido la confianza del aún Alcalde Zamora. Hablamos del mismo contratista que, durante el correísmo, participó en la construcción de la Escuela del Milenio de Pedernales y del edificio de la Judicatura en Manabí.
¿Y cuál fue el resultado de aquella famosa “década ganada” en infraestructura?
Ambos edificios terminaron destruidos debido a severos defectos en su construcción, tal como lo destapó en su momento el portal investigativo Mil Hojas. Lo que ha revelado la fundación me ha dejado perplejo, y reflexionando sobre a quien hemos encargado esta obra, les invito a revisarlo aplastando aquí.
De hecho, la propia Contraloría General del Estado determinó que aquellas obras en Manabí presentaban fallas estructurales evidentes, uso de materiales de mala calidad y graves problemas de diseño y construcción. Para coronar la ineficiencia, el contratista terminó cobrando más de lo que estaba previsto en el contrato original. Y, como cereza del pastel ha sido investigado por la Fiscalía por delitos de Abuso de Confianza y Evasión Tributaria.

Este es, lamentablemente, el perfil de los contratistas que elige el alcalde Zamora y sus aliados correístas. Se traen a personajes con antecedentes que ya dejaron su huella de destrucción y sobreprecio en Manabí, y que hoy apuntan a Cuenca con la misma audacia.
Nadie está cuestionando la necesidad de restaurar el Febres Cordero. Todo lo contrario. Los cuencanos queremos que nuestro patrimonio sea recuperado y preservado para las futuras generaciones. Lo que resulta inaceptable es que una intervención tan delicada quede en manos de actores cuyos antecedentes generan dudas razonables sobre la calidad, transparencia y responsabilidad con la que se ejecutará el proyecto.
Somos ciudadanos de una ciudad declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Ese reconocimiento lejos de ser un adorno, debemos empezar a entenderlo como una responsabilidad. Una obligación moral de proteger aquello que esta a nuestro alrededor.
No podemos permitir que el silencio y la apatía se conviertan en cómplices de este despropósito. Alzar la voz frente a este contrato no significa oponerse a la restauración del patrimonio de Cuenca. Significa negarnos a que prácticas corruptas del pasado se instalen, con total impunidad y con alfombra roja, en el corazón de nuestra ciudad.