¿Por qué todos nuestros problemas se pueden resumir en un par de sumas y restas?

La madre de todos los problemas en el Ecuador

<a href="https://polisecuador.org/author/santiago-rene-quezada/" target="_self">Santiago René Quezada</a>

Santiago René Quezada

Es Director Financiero de EconReport en Ecuador, consultor y conferencista especializado en economía y negocios. Lidera proyectos innovadores que acercan a las empresas a un departamento financiero de élite. Reconocido por su labor como divulgador en temas económicos y empresariales.

Actualizada:

Ago 27, 2025

Sé que soy muy osado al categorizar la problemática que vamos a leer a continuación como “la madre de todos los problemas en Ecuador”, es decir… ¿Acaso la madre de todos nuestros problemas no es la corrupción? ¿O quizá el crimen organizado? Los más progresistas quizá culpen al capitalismo o al calentamiento global, y los derechistas más acérrimos directamente al Estado o a la internacional progresista. Lo cierto es que todas las “problemáticas” antes expuestas, en alguna dimensión, están directamente relacionadas al problema motivo de esta columna, tanto directa como indirectamente, por un lado o por el otro, si seguimos la cadena de sucesos, vamos a llegar de una u otra forma a este fantasma que ha acechado al Ecuador durante siglos y que ha sido el talón de Aquiles de todos los gobiernos desde Hernando de Santillán, primer presidente de la Real Audiencia de Quito, hasta el hoy presidente Daniel Noboa. Si han leído ya alguna de columnas o escritos, podrán intentar adivinar a qué nos estamos refiriendo: estamos hablando nada más y nada menos del déficit fiscal. Después de todo, todos los caminos llevan a Roma, ¿no? O quizá sería mejor decir: todos nuestros problemas nos llevan al déficit fiscal.

Vamos al grano: ¿por qué todos nuestros problemas llevan a este binomio de palabras que quizás has escuchado en algún noticiero o has visto brevemente en algún tuit? La realidad es que es más sencillo de lo que crees, tan sencillo que, si te digo que todos los problemas del Ecuador se reducen a un conjunto de sumas y restas, tendrás una serie de sentimientos encontrados…

Creo que no tengo que explicártelo, pero por si las moscas (hay unos cuantos que nunca han procesado esta serie de premisas):

El Estado funciona con dinero, y ese dinero debe “pagarlo” alguien. Es decir, todos los servicios públicos, desde una increíblemente importante jeringa de un hospital hasta las pocas balas que disparan los policías para defenderte, el papel higiénico del tribunal con el que se limpió el funcionario que te maltrató haciendo un trámite, pasando por los repuestos del carro del Estado sin placas y con baliza que pasa por el carril de la Ecovía, inclusive esas fundas de plástico en los que se guardaban los cadáveres de nuestros hermanos ecuatorianos caídos durante el COVID a sobreprecio… todo eso se paga de alguna forma. Existe una transacción detrás, y ese dinero debió salir de algún lado. Por alguna razón, para la gente de a pie, el Estado se financia casi por arte de magia, como si fuese un todopoderoso que puede crear y destruir a su antojo… y nada más lejos de la verdad. Está más cerca de ser un “todo deudoso” que un todopoderoso.

La mecánica es sencilla, y en la teoría suena perfecto —después de todo, el papel aguanta todo—. Nosotros (ciudadanos y agentes privados) le pagamos tributos al Estado, y este nos lo devuelve con obras y otras retribuciones que aparentemente nosotros, como privados, no podríamos coordinar para realizar: como carreteras, salud pública, seguridad, etc.

En principio, el Estado tiene dos fuentes principales de ingresos: los ingresos permanentes, que contemplan todos nuestros impuestos (IVA, impuesto a la renta, etc.), y los ingresos no permanentes, que como su nombre lo dice, no son recurrentes ni estables (ingresos petroleros, transferencias de capital, etc.). Ahora, así como al Estado le ingresa mucho dinero, este debe gastarlo de alguna forma. Con la misma dinámica de los ingresos tenemos a los gastos permanentes, que contemplan salarios de la burocracia, gastos financieros, transferencias a instituciones públicas como el Seguro Social, entre otros. En los gastos no permanentes entra el dinero que le corresponde a los Gobiernos Autónomos Descentralizados y todas las inversiones que se contemplan dentro del Plan Anual de Inversiones que dependen de cada gobierno.

Ahora, si te lo digo así, parece que no hubiese problema. Es decir, al Estado le ingresa dinero y con ese dinero genera bienes y servicios que nos son, de alguna forma, de utilidad, ¿no?

Pues cuando entramos a los números, las cosas se empiezan a poner un poco sombrías. Te cuento que en el Presupuesto General del Estado del año 2024 se contempló lo siguiente:

  • Ingresos totales: 24.03 mil millones de dólares
    • Ingresos permanentes: 19.9 mil millones de dólares
    • Ingresos no permanentes: 4.1 mil millones de dólares
  • Gastos totales: 28.8 mil millones de dólares
    • Gastos permanentes: 20.5 mil millones de dólares
    • Gastos no permanentes: 8.2 mil millones de dólares

En este punto de la lectura empezamos a entender por qué hice la analogía de que todos los problemas del Ecuador se reducen a sumas y restas.

Si hacemos una simple suma, nos daremos cuenta de que si nos ingresó 24.03 MMD y gastamos 28.8 MMD  (24.03 – 28.8), nos da como resultado un -4.77 MMD . Es decir, ¿cómo podemos tener como resultado dólares negativos?

Aquí entra un actor profundamente relevante dentro de nuestra historia y que, si me permiten describirlo así, es nuestro grillete eterno: la deuda pública…

Si al gobierno le ingresó 24.03 MMD  y se prevé gastar 28.8 MMD , significa que el gobierno prevé endeudarse en 4.7 mil millones de dólares para cubrir nuestros gastos. ¡Cuatro punto siete mil millones de dólares! Pongamos un poco en perspectiva para entender la magnitud de este monto de dinero: si ganas el salario básico ($470), asumiendo que te queda de ahorro después de tus gastos mensuales $100, tendrías que pagar $100 mensuales durante 3 millones de años para poder pagar esa deuda. Tres millones de años… los vestigios de la humanidad ni siquiera se habían formado hace 3 millones de años.

Me gusta poner estas cifras en términos de Kias Picanto, el famoso auto barato al que todo universitario sin dinero aspira. Podrías comprar 330 mil Kias Picanto con todo este dinero. Y sí, toda esa cantidad insana de dinero es la que el Gobierno Ecuatoriano pide prestado anualmente. Esto se lleva haciendo años, lo que significa que —atento y agárrate el pantalón— hasta el 2025 la deuda acumulada asciende a 61 mil millones de dólares. Es una locura. Esto significa que cada ser humano en el planeta Tierra tendría que prestarle al Estado ecuatoriano $8 para que podamos pagar la totalidad de esa deuda. Pero, lamentablemente, eso no se puede hacer. Si puedes adivinar, los que van a terminar pagando esa deuda son los hijos de los hijos de nuestros hijos.

Ahora hemos entendido la magnitud de lo que significa que el Estado gaste más de lo que le ingresa, y que históricamente el gobierno ha pedido prestado dinero para mantenerse a sí mismo. Y bueno, si pides prestado dinero, mínimo me esperaría que el gobierno y sus instituciones aprovechen ese dinero, que sean de calidad, ¿no?

Pues lamentablemente no es así. Hoy en día vivimos una crisis institucional sin precedentes. Apuntamos este año a romper el récord del año más violento en nuestra historia (Teleamazonas, 2025). La percepción de corrupción está por las nubes y el descontento de la gente con el gobierno está en máximos históricos.(FCYD, 2024) 

Y aquí es cuando relacionamos todos los problemas existentes con el fantasma de la deuda pública y el déficit fiscal. Voy a intentar explicarlo con un flujo bastante interesante que espero que ilustre la situación.

Como pueden apreciar, la resolución de todos los problemas en el país depende de dos cosas en las que, al mismo tiempo, la segunda depende de la existencia de la primera:

  • Que exista el suficiente presupuesto.
  • Que esté en la agenda política del gobierno, que por lo general procura siempre gastar en lo que necesita para mantenerse en el poder.

Ahora miren a su alrededor e imagen cualquier problema de nuestro entorno, desde la delincuencia, hasta la precariedad del servicio público, si la solución a ese problema necesita dinero para ejecutarse y depende del estado, tiene que sí o sí pasar por este flujo. 

Por ello, volvemos a que todo se reduce a un par de sumas y restas:
O incrementamos nuestros ingresos subiendo impuestos o incrementando las rentas por extracción de recursos naturales;
o disminuimos gastos, lo que implica despidos masivos y bajas asignaciones a servicios del Estado.

Ambas tienen serios costos políticos, y para nuestra mala suerte, quienes toman la decisión sobre este conjunto de sumas y restas se rigen bajo la regla universal del ejercicio político ecuatoriano:
La Ley del Mínimo Costo Político, significa que el político hará lo que le cueste menos políticamente para permanecer en el poder e intentar cumplir su agenda política.

Así que, por el momento, nuestro destino se ve sujeto que cada gobierno patee el problema madre del déficit fiscal al siguiente gobierno, hasta que el problema se haga demasiado grande para poder ocultarlo… algo así como el jueguito de la papa quemada.

Siempre intento invitar a la reflexión al final de mis columnas pero en esta ocasión quiero invitar a la difusión, lamentablemente si le preguntas al ciudadano promedio que pasa por el parque de la Carolina o por el parque Samanes las consecuencias de tener un presupuesto deficitario te va a mirar de forma inexpresiva y confusa y probablemente saque una carcajada y siga caminando. Expongamos este problema, publiquémoslo en los foros, en las discusiones familiares en todo ámbito político en el que nos encontremos, lo que no se mide no se arregla y lo que no existe para la gente no puede tener solución, el déficit fiscal es un problema y si la gente no sabe que existe, jamás podremos acabar con este mal.

Mas contenido

Antes de votar

Les hago una pequeña reflexión antes de votar hoy. Hemos visto una campaña vacía, casi inapreciable… si usted se pregunta el porqué; si usted siente paz con ese vacío y piensa que lo que elegiremos hoy es insignificante, que no tiene trascendencia, que no provocara...

leer más

ABC de una constituyente

Este texto es para ti; si no sabes por qué vamos a las urnas el próximo 16 de noviembre, si no sabes para qué sirve la Constitución o si sientes alguna duda sobre la utilidad del cuco a la vuelta de la esquina que llamamos “Asamblea Constituyente”. Vamos paso a paso y...

leer más

Verdades de mentira

Todos los días vemos, escuchamos y sentimos las verdades que conforman al mundo, aunque lo mismo podríamos decir de las mentiras. Cuando mamá dice que no tiene hambre y te da su plato de comida “porque tú lo necesitas más”; cuando dices que no te dolió pero una...

leer más